En este pueblucho el futuro de una persona es el de ir a la cantina a emborracharse un día si, otro también.
Así nos lo enseñaron nuestros padres con su ejemplo y así es como ha de ser por tanto.
Mientras bebía JB con “revoltosa”, tarareaba una canción de marisol y jugaba al Michael jackson se me acerco un baboso.
El típico tío de cantina de pueblo de mierda que viene a contarte su vida tras haber sido baneado del grupo de la barra, el billar y las tragaperras.
Aquel tipo llevaba la cremallera abierta, una barba de varios años y una camiseta negra de algo así como “los ramones” corroída.
Me contó que el solía ver muchas películas porno.
Tenia una gran colección de cintas Beta en casa, se colaba al cine para proyectar viejos rollos de películas porno sin sonido y se pajeaba allí para finalmente limpiar su semen en las butacas.
El tipo no parecía darse cuenta de que me importaba una mierda su vida, es más me importaba más la vida de una mierda que la de aquel repugnante y nauseabundo ser vivo pero…. dijo algo que me impacto:
Suelo escribir relatos porno en una libreta, pero mis abuelos me han tirado a la lumbre todos los cuadernos porque han visto pollas dibujadas y han dicho que aquello solo podía ser obra del mismísimo satanás ¡¡, ellos no saben leer pero si que son ágiles interpretando dibujos de pollas.
Deje la partida y le invite a un trago, … dos, tres, cuatro, … mientras le hablaba de que tenia un ordenador que ocultaría sus historias de hipócritas miradas católicas.
Solo tenia que memorizar poquitas cosas, su clave, su nombre y un par de “atajos de teclado” para conseguir olvidarse de que nunca más sus abuelos le tirasen al fuego sus relatos eróticos.
El tipo tras pensarse el precio durante varias copas decidió aceptar el trato escupiendo en su mano y estrechándola conmigo.
Era algo degradante pero opte por estrecharla ya que era mi primera venta.
En lo negociado esa noche pusimos varias condiciones:
1.No le cobraría por enseñarle a manejar el cacharro para la función que el deseaba (la de maquina de escribir) durante las 2 primeras semanas.
2.Si optaba por aprender algo más de ese ordenador tendría que cobrarle por las clases.
3.El compraba el ordenador a cambio de que le realizase un programa donde cómodamente pudiese anotar ideas.
El tipo era así de raro, tras una noche de borrachera se llevaba una idea a casa y quería poder anotarla rápidamente sin perder demasiado tiempo.
Esa misma noche le prepare el material y me puse manos a la obra con el programa para anotar ideas.
Le puse un ingenioso nombre: idea