Al anochecer comenzó a llover más intensamente pero me daba igual, ya tenia todo el material del camión en casa.
Abrí una de aquellas misteriosas grandes cajas y el contenido era algo como venido del futuro, una maquina llamada: PC.
Abrí otra caja y allí tenia montones de libros, destroce otra más y venían cables,…
La mercancía que había adquirido era de material informático futurista, como recién venido de la gran ciudad.
No lo dude ni un segundo y comencé a investigar en aquellos libros, comencé esa misma noche a montar uno de aquellos Personal Computers que tanto se nombraban en los las revistas y en los comics de ciencia ficción.
No pegue ojo en toda la noche, es más no pegue ojo en todas las noches de toda la semana.
Tras mucho leer conseguí instalar un disco que venia con uno de los ordenadores y contemple apasionado como el ordenador al encenderse y mostrar un chorro de lineas llegaba a un punto en el que me pedía “login y password”.
Usando el teclado de aquellas maquinas metía los datos pertinentes y todo se quedaba en negro y parado, podía seguir escribiendo pero en pantalla me salían cosas como:
bash: hablame: orden no encontrada
bash: juegos: orden no encontrada
Me costo mucho tiempo entender que tras escribir algo si deseaba tener respuesta le tenia que dar a la tecla “enter”·
El ordenador parecía no responder a todo lo que yo le escribía, era como si no entendiese mi idioma y bueno, si el ordenador no me entendía tendría que ser yo el que aprendiese su idioma para comunicarme.
Con boli y papel y a lo largo de meses y meses fui recopilando las palabras que mostraban algo distinto en pantalla acompañadas de mi interpretación personal.
Cierto día copie una de las palabras que se mostraba en uno de aquellos libros, se trataba de la palabra: echo
Anote en mi libreta la palabra, el resultado en pantalla y la anotación.
Aquella palabra no era como las demás, no mostraba nada en pantalla pero dejaba el hueco de una linea “vacío”.
Ni corto ni perezoso añadí mi nombre tras escribir la palabra echo y como por arte de magia el ordenador me respondía diciendo lo que yo quería que dijese.
Estaba ante algo único, tras meses de practicas con aquel ordenador había conseguido por fin que este me obedeciera.
Le decía cosas como:
echo hola que tal estas?
y me respondía:
hola que tal estas?
Gracias a aquel maravilloso descubrimiento comencé a copiar códigos de los libros y a interpretar los resultados, casi medio año después ya era capaz de realizar más cosas con el ordenador.
Descubrí lo que llamaban editor de texto, que tenia el nombre de “nano” y era relativamente fácil de manejar, descubrí palabras como: cd, ls, mkdir, cp, rm, mv , …
Deje abandonado mi cuaderno de anotaciones y comencé a tener mi propio cuaderno de notas virtual.
El ordenador era el que guardaba mis notas ahora y todo gracias a ese fantástico editor de textos llamado: Nano.
Nano era muy fácil de manejar, simplemente tenia que escribir su nombre y se abría para dejarme escribir lo que me apeteciese, eso si, tenia que escribir su nombre todo en minúsculas, cosas como: Nano, NANO, naNO, NaNo no funcionaban.
Si escribía cosas como
nano apuntes.mios
El editor se abría para dejarme escribir pero con la particularidad de que lo que escribía se guardaría finalmente en un archivo llamado: apuntes.mios

Una vez anotaba mis apuntes para guardarlos simplemente tenia que mantener pulsada la tecla “Ctrl” + “o” y el archivo quedaba guardado.
Para salir de nano mantenía pulsaba la tecla “Ctrl” y posteriormente pinchaba en la tecla “x”.
Recuerdo que la primera vez que guarde un archivo generado con nano no sabia como recuperarlo posteriormente hasta que probé a nombrar a nano, deje un espacio y después puse el nombre del archivo que quería abrir, de la siguiente manera:
nano apuntes.mios
Ante mis alucinados ojos pude comprobar que todos mis apuntes estaban allí.
Me gustaba aquel ordenador y jamas lo abandonaría pero tenia unos cuantos más en cajas sin abrir siquiera.
Algo tenia que hacer, pero ¿que?.
La idea me la dio un pervertido la noche siguiente estando de borrachera en la cantina.